domingo, 13 de febrero de 2011

VIOLENCIA EN EL HOGAR

MUJER:
Isaías 43:4 Porque a mis ojos fuiste de gran estima, fuiste honorable, y yo te amé; daré, pues, hombres por ti, y naciones por tu vida.

La violencia en el hogar es notoria en la época actual, los malos tratos y abusos, produce en las victimas trastornos funcionales y lesiones en la salud física y emocional. La ira y los patrones de conducta inadecuados adquiridos en el seno familiar influyen en el comportamiento violento que se manifiesta generalmente en tres fases: se produce la tensión de acumulación de molestia, enojo, ira que desencadena luego la fase aguda del maltrato emocional, verbal y físico, o explosión, para luego caer en la etapa final manifestando el agresor un falso arrepentimiento.

Por tal motivo se han creado y decretado leyes que establecen igualdad entre el hombre y la mujer, con el fin de proteger, prevenir, controlar y sancionar con el fin de erradicar la violencia de género o intrafamiliar y brindar asistencia a las víctimas de los hechos de violencia.

A veces llegamos a pesar que violencia es solamente la física pero las leyes tipifican como violencia la agresión, amenaza, ofensa, con el fin de menoscabar la integridad física, psicológica, patrimonial, sexual ejercida sobre la pareja o integrante de la familia. vulnerando la autoestima de la persona.

La persona agresora desarrolla un perfil que puede ser detectado con una marcada diferencia entre el comportamiento en público y en privado con su pareja y miembros de la familia, presentando una imagen pública amistosa y de preocupación por los demás, para hacer que se presente a la víctima como una persona alterada, lo que puede generar que el agresor tenga más credibilidad que la victima ante los demás.

Manifiestan conductas para controlar, ya que junto con el maltrato físico, el abuso incluye una serie de conductas para la coerción manipulación para mantener el control. Son personas celosas y actitudes posesivas, manipuladoras que utilizan a miembros a familiares, amigos como forma de acceso a las víctimas en caso de separación. Son personas que fácilmente adquieren vicios como el consumo de bebidas alcohólicas, otras drogas.

Estas personas tienen resistencia al cambio, careciendo la mayor parte de los agresores de motivación interna para buscar asistencia o para cambiar su comportamiento. Solo Dios puede cambiar sus patrones de comportamiento y sus malos sentimientos arraigados en su conducta humana. La tendencia es justificar, minimizar y negar sus actos de agresión y violencia su violencia culpando a los demás, sin responsabilizándose de su propia violencia. Es necesario hacer frente a esta situación por los daños físicos, sicosociales que produce en las futuras generaciones.

Acaso cree usted que Dios desea que una criatura maravillosa como el ser humano viva y aguante situaciones de maltrato y violencia en su propio hogar, por la persona que un día prometió cuidarla, respetarla y amarla hasta que la muerte las separe. Dios estableció la norma “Amaras a Dios sobre todas las cosas y a tu prójimo como a ti mismo. Cuando aprendemos amar a Dios y amarnos a nosotros mismos estamos en capacidad de amar a nuestro prójimo.



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